ALBA STELLA BARRETO, MAESTRA DE CIUDADANÍA

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MAESTRA DE CIUDAD

Educadora popular

Alba Stella fue una educadora popular impulsada por la transformación de la iglesia latinoamericana a través de los documentos del segundo CELAM, cuando en 1968 fue la directora del Colegio Albernia de las hermanas franciscanas de María Inmaculada en Bogotá, asumiendo los principios de la teología de la liberación, acogiendo en la oficina de la rectoría del plantel diariamente a algunos de los obispos latinoamericanos y de los asesores que produjeron los documentos de Medellín. Esto la llevó a un compromiso de construcción de la iglesia de los pobres, haciendo opción preferencial por ellos en las comunidades de base.

Fue en ese momento cuando se adhirió al proceso de la Provincia de los Franciscanos de San Pablo Apóstol y llegó a conformar con el padre Luis Patiño y Fernando Uribe una comunidad campesina en Santa Leticia, Huila.

Posteriormente, después de una breve experiencia con algunos miembros indígenas en la población de Silvia, Cauca, se trasladó a la ciudad de Cali, en Marroquín II, distrito de Agua Blanca, donde llegó a establecer la Fundación Paz y Bien, para la promoción de la mujer y de la familia con proyectos concretos de guardería, de alfabetización y con la Casa de la Mujer.

En su proceso con esta comunidad, trabajó con jóvenes, con el desarrollo de las comunidades afrodescendientes, con la protección a familias indígenas desplazadas en Bitaco, Palmira y otras ciudades del Valle del Cauca.

Maestra de ciudadanía

En el funeral realizado el martes 26 de febrero, en el templo de la parroquia Cristo Señor de la Vida, el arzobispo de Cali, monseñor Darío de Jesús Monsalve, señaló que la hermana Alba Stella llegó a destacarse como maestra de ciudadanía, porque a través de muchos medios construyó, con asesoría académica, eventos nacionales e internacionales para la construcción de una sociedad igualitaria de justicia restaurativa y de defensa y desarrollo de los derechos de hombres y mujeres.

Ella fue promotora y realizadora, con la Universidad Javeriana de Cali, del Congreso de Justicia Restaurativa, con la presencia y exposición de notables miembros de la comunidad internacional en los procesos de solución pacífica de los conflictos armados en África, Sierra Morena, San Salvador y otros países. En esa ocasión estuvo el premio nobel de la paz, el obispo anglicano monseñor Tutu de Sur África.

En los barrios del oriente de Cali y Aguablanca logró los procesos barriales de mejoramiento de vida, de movilidad, de producción en las granjas caseras y de vivienda digna.

Promotora de la mujer y de la cultura afro

Alba Stella fue una promotora de la mujer, de los niños y de los afrodescendientes, con un espíritu innovador. Desde el primer momento en el barrio Marroquín, llegó a transformar las condiciones de vida de la mujer, imprimiendo en ellas los derechos para superar el machismo frecuente y violento en la vida de pareja en los hogares.

Tomó como principio importante la alfabetización de las mamás y las capacitó en el cuidado de los bebés, en guarderías especializadas y en la autoestima de las adolescentes y madres solteras para las responsabilidades en la superación de la pobreza y de las injusticias sociales. Inclusive, muchas de las jóvenes llegaron a pertenecer a las entidades públicas y políticas de la ciudad, debido a sus enseñanzas.

Se dedicó también, con mucho esmero, a la organización de los miembros afrodescendientes en los sectores del distrito de Aguablanca, donde la población desplazada y proveniente del Pacífico y del Chocó ha sido notable, de tal manera que con actividades culturales y sociales se han venido experimentando como etnia representativa de su cultura, territorios y regiones en el departamento.

Obrera de la paz y el bien

En el campo de la violencia armada y delincuencial de muchos sectores del oriente, se propuso de manera especial la ayuda y la rehabilitación de los jóvenes adictos a las sustancias psicoactivas, de tal manera que para el momento de su muerte, se encuentran en funcionamiento más de 15 casas en varias poblaciones del departamento, donde estos jóvenes tienen asistencia psicológica y física para la liberación de sus lamentables condiciones.

Varias personas promovidas por ellas declararon en el solemne funeral la continuación del compromiso de perpetuar su memoria, no solo por su testimonio de vida, sino por el legado espiritual de su fe en el Cristo liberador.

Fray Luis Eduardo Medina
Columnista invitado

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