EL DISTRACTOR DEL PING PONG

 Inicio / Realidades y Presencias / Realidades y Presencias # 165 / EL DISTRACTOR DEL PING PONG

Fecha Semanario

Ejes Temáticos

EL DISTRACTOR

Como siempre, las realidades en un país como Colombia son desbordantes cada semana, los temas de interés público van y vienen de una manera vertiginosa, terminando por consumir y marear al ciudadano como si fuera el espectador de un juego de Ping Pong.

Se escucha en la radio, por ejemplo, que el gran concierto, Venezuela Live, da respiro al pueblo venezolano que sufre la crueldad del régimen, se ve en Twitter como el numeral #IntervenciónMilitarYa es tendencia en Colombia, se hacen virales los vídeos de Facebook en los que jóvenes con acento paisa animan el tropel en la frontera con Cúcuta, al tiempo que por los canales de televisión, como si eso fuera natural, se ven a ciudadanos venezolanos y colombianos cubriéndose el rostro, armando bombas incendiarias al lado de la Policía, bajo los puestos de control de Migración Colombia y la DIAN.

Pero mientras la agenda noticiosa está repleta de estos acontecimientos en la frontera, sectores políticos y ciudadanos piden al presidente de la República de Colombia atender situaciones internas, como decretar la Justicia Especial para la Paz; rectificar el Plan de Desarrollo 2018 – 2022; asumir compromisos sociales con el Chocó y la Guajira, no repartir por afinidad política cargos trascendentales para la memoria del país como pasa con el Centro de Memoria Histórica, la Biblioteca Nacional y el Archivo General de la Nación; no ascender a los nueve generales que están siendo investigados por violaciones a los derechos humanos. En medio de esto, se le cuestiona al presidente por mantener ausente la construcción de paz; ser flexible con las licencias mineras, facultar extraordinariamente (por seis meses) a la rama ejecutiva para modificar el Estado y por afectar la economía de los estratos 1, 2 y 3.

Mejor dicho, un difícil juego de mesa en el que el ciudadano expectante apenas alcanza a ver en qué lado está la pelota, asunto que implica esforzar la mirada para no seguir el movimiento, sino ver todo el conjunto, mirar a los espectadores, la mesa, el ambiente en el que se juega, el tablero y los movimientos de los jugadores para tratar de discernir qué es lo que está pasando, para dónde se va con ello y cuáles son los riesgos y oportunidades que se pueden reconocer.

No es fácil hacer esa panorámica, sin embargo, aquí nos arriesgamos a enumerar algunas de las jugadas que se observan:

1.   Se hace evidente que el actual Gobierno mantiene un sesgo partidista que le limita gobernar para el gran espectro político que representan sus connacionales. Esto se vuelve complejo y riesgoso cuando se desdibujan los lugares misionales de las instituciones del Estado.

2.   Se busca virar los acentos con los que se ponía fin al conflicto armado, argumentando que en Colombia “nunca ha existido el conflicto” y, por ende, que no hay lugar al diálogo ni a las negociaciones, sino a la confrontación directa. Lo anterior tiende a excluir las víctimas que han dejado las instituciones legalmente constituidas y salvar las responsabilidades de acción u omisión del Estado.

3.   Se trata de esconder que el Gobierno mantiene la confrontación y el sometimiento como medios para atacar los conflictos que se le presentan. Esto, además de la afinidad con gobiernos como el de Estados Unidos, pone al país en riesgo de iniciar una guerra con Venezuela, disimulada en lo que se ha llamado el “cerco diplomático”.

4.   Se genera la apariencia, de cara a la comunidad internacional, para dar a entender que se continúa trabajando por la construcción de paz y por el cumplimiento a los acuerdos. Sin embargo, en lo tangible se desfinancia la arquitectura de paz, se desestimulan y cooptan los procesos iniciados, y se concentran esfuerzos en la idea que se tiene de legalidad o ley del talión: “ojo por ojo, diente por diente”, o bien, “el que la hace, la paga”.

5.   El mensaje de reconciliación nacional se va redireccionando al de unidad, no en la diversidad sino alrededor de las convicciones hegemónicas y negacionistas, que se tienen respecto a la historia del conflicto armado, los esfuerzos de diálogo, negociación y firma de acuerdos.

6.   En contraste con ello, se mantienen iniciativas ciudadanas determinantes para el futuro inmediato del país que buscan incidir en la necesidad de una política internacional no intervencionista, el cumplimiento de los acuerdos de paz y el funcionamiento de su arquitectura, las garantías para la participación, las consultas populares y el disenso político, entre otras.

Finalmente, en medio de este juego, que mantiene a un importante sector del país en alerta ante posibles afectaciones en la democracia y ante la profundización del conflicto y los riesgos humanitarios, se encuentran las comunidades que en los territorios mantienen esfuerzos, esperanzas e iniciativas para continuar construyendo desde abajo alternativas para la vida, la gobernanza y la paz. Se ha ido aprendiendo que los gobiernos son pasajeros, mientras que las construcciones colectivas permanecen para siempre… Esa es la oportunidad, construirnos como pueblo, centrarnos en la defensa de la vida y profundizar en los cambios que nos conducen hacía un país que reconcilia lo humano con lo natural.

Observatorio de Realidades Sociales

Acerca de nosotros

El Observatorio de Realidades Sociales es un servicio y un espacio de la Arquidiócesis de Cali para monitorear, interpretar, difundir e incidir en el conocimiento de las realidades sociales de la ciudad-región, con la perspectiva de acompañar a la ciudadanía en la construcción de alternativas de vida.

Contáctenos

 

  • Carrera 4a N°7-17
  • 8890562 Ext: 1010-1013 
  • observatoriorealidadessociales@arquicali.org