LA PLAYA RENACIENTE: RESISTIENDO AL CERCO DEL DESARROLLISMO

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 FOTO LA PLAYA RENACIENTE

La Playa se encuentra ubicada en el Corregimiento Navarro, Vereda Cauquita, al nororiente de la ciudad de Santiago de Cali; limita al norte con el puente Carlos Holguín, al sur con el viejo acueducto, al oriente con el río Cauca y el corregimiento de Juanchito (Candelaria), al occidente con el Jarillón; va desde la carrera octava hasta la carrera 12 y desde la calle 85 hasta la calle 88.

Un poco de historia

Hablar de La Playa Renaciente significa remontarse a la historia de Cali, es traer a la memoria el ingreso forzado de grandes masas de hombres y mujeres afros a la capital del Valle del Cauca desde hace más de dos siglos; algunos llegaron a este lugar huyendo de los esclavistas de la Hacienda Cañas Gordas (quepertenece al grupo de haciendas del siglo XVII que los españoles levantaron en el valle del río Cauca)[1], entre otros lugares, como cimarrones en busca de su libertad.

En 1883, el Estado construye el Puerto Fluvial España, que después fue llamado Puerto Mallarino, siendo el más importante de la época en toda la comarca, recibiendo buques a vapor como el Manizales, Palmira, Danubio, Mercedes, entre otros, que transportaban mercancías desde la Virginia (Risaralda), y sirviendo de motor a la economía del municipio de Cali a finales del siglo XIX y principios del XX.

Desde entonces, la comunidad asentada en este territorio desarrolla labores diversas, pero teniendo como centro de todas sus actividades al río Cauca que es su “alma”, porque es en torno a este donde gira toda su cultura, su economía (extracción de arena, explotación de guadua, madera y caña menuda; venta de frutas, chontaduro, comidas, fritanga y pescado), sus creencias y su recreación.

Territorio solidario

La Playa también ha albergado, a través de todos estos años, a personas que han sido desplazadas por el conflicto social y armado provenientes de El Naya, Tumaco (Nariño), Suárez y Buenos Aires (Cauca), entre otros. Hoy cuenta aproximadamente con 720 personas que a diario se declaran en alerta roja ante la inminencia de un desalojo con el pretexto de construir un “corredor turístico” que, aparentemente, mejoraría todo ese sector del río Cauca, hasta la desembocadura del río Cali.

Enfrentando las prácticas del desarrollismo

Dice el representante legal del Consejo Comunitario, Leonardo Márquez Mina, que “Con el Plan Jarillón […] se tomaron sus atribuciones y nunca tuvieron a la comunidad en cuenta [...] se está trabajando en la consulta previa desde el 2015 porque se llegan a acuerdos y ellos los desmontan […], quieren recuperar el puerto fluvial, por eso quieren sacar la gente porque tienen un megaproyecto turístico pa´ los ricos de esta ciudad, por eso las comunidades ya huelen feo en estos lados […]; porqué no capacitan la comunidad que es la que conoce el río, no, pretenden sacarlas y hablan de un subsidio o arriendo […]; hasta me han amenazado de muerte por esto […]. Del 20 (de febrero) para acá han estado entrando policías amedrentando a la gente […], pretenden hacer el parque turístico más grande de Suramérica […]. Aquí no vamos a salir por salir con una mano atrás y otra adelante; aquí tienen que reubicarnos a un sitio mejor de lo que estamos […]. La Ley 70 de 1993 y el Convenio 169 de la OIT (nos ampara) […]; la gente está echada pa´ delante […] como dice un funcionario de la alcaldía: con historia o sin historia sacan la gente de aquí”. Ahora, esta es la tesis de la administración: El Plan Jarillón es un macroproyecto de ciudad, para evitar una tragedia social, económica, ambiental y de infraestructura, frente al riesgo que existe de desbordamiento del río Cauca a su paso por la capital del Valle. El Plan involucra recuperar la deteriorada estructura del dique y reasentar a las familias que lo ocupan de manera irregular, mejorándoles su calidad de vida[2].

Solo queda la resistencia organizada

Así, en medio de la zozobra permanente, ante el acoso de las autoridades por desalojarlos del lugar argumentado razones varias - entre ellas, que están ubicados en zona de alto riesgo, que la extracción de arena es ilegal, que se necesita el territorio para proyectos turísticos -, la comunidad decide organizarse en el Consejo Comunitario Ancestral de Negritudes “La Playa Renaciente” (2007), amparados en la Ley 70 de 1993, lo que permite, al menos de manera formal, enfrentar las dificultades, la persecución y la violencia estatal que por tantos años han padecido, en aras de la defensa de su territorio como elemento central de su identidad y su cultura. Cabe advertir que si bien esta ley de comunidades negras es una ruta de acción para las mismas, será la organización y lucha directa de sus gentes la que garantizará la preservación de sus territorios, pues ya se sabe que el Estado colombiano viola permanentemente las mismas leyes que promulga.



En tal sentido dice el periódico El País.com.co con fecha del 28 de febrero de 2018: “Este mes iniciarán las obras de reforzamiento del tramo siete del jarillón del río Cauca que comprende el sector del antiguo basurero de Navarro. Asimismo, de los subtramos Brisas del Cauca, Navarro, Samanes y río Cali. Dicha inversión hace parte del proyecto Plan Jarillón, que busca reforzar el dique y evitar posibles inundaciones del río Cauca a su paso por Cali. En total serán 3200 metros lineales que se reforzarán con una inversión de $45.118 millones”.

Sabiendo como son las cosas en Colombia, cabe entonces preguntar: ¿quiénes estarán detrás de tan “bondadosos” proyectos?

Silvia María Salazar Giraldo
Fundación Intercultural Barule

Observadora ciudadana 

 


[1]eltiempo.com / archivo. Sección Información general Fecha de publicación 28 de julio de 1991.



[2]Fuente:http://www.cali.gov.co/vivienda/publicaciones/110846/_que_es_el_plan_jarillon_de_cali_/



 

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