19 veces equivocados

Ya viene el tercer día sin IVA y todo parece que repetiremos no solo la montonera, sino la compra sin criterio y sin suficiente lectura del momento. El 19 de julio, de nuevo por un 19% repetiremos un equivocado cálculo en relación con lo que nos pasa.

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Por: Rubén Darío Gómez - Observatorio de Realidades Sociales

Publicado el 07 de julio de 2020

Es sorprendente que, sin más ni menos, el famoso IVA (Impuesto de Valor Agregado), fijado bajo un decreto especial en 1963, sobreviva impávido 57 años después, máxime cuando gobierno tras gobierno se aumenta tanto en su porcentaje como en los productos a los que se aplica. Pero la tapa, el moño y el papel regalo es la manera como, en medio de una crisis de salud, se convoca con tono de novedad a una especie de “fiesta de descuentos” en la que se quita el impuesto por tres días con la idea de activar la economía, ayudar a los empresarios y garantizar los empleos de trabajadores.

Lo anterior no está mal acompañarlo de una pregunta obvia: si quitar el impuesto tres días beneficia tanto al empleo y a la economía, ¿por qué no quitarlo del todo?

Sobre el espectáculo de los tres días, propongo pensar en tres asuntos:

Primero. La crisis actual en la que se conjugan salud y economía mundial ha llevado a que los gobiernos prioricen su consumo interno, es decir, que sus pobladores apoyen a los productores locales, posibilitando que los recursos circulen en la economía doméstica para menguar la afectación en sus connacionales… Sin embargo, la manera como se maneja la supuesta promoción lleva a que los recursos económicos de los colombianos se gasten en la industria tecnológica, mayoritariamente controlada por China y Estados Unidos. En palabras sencillas, estamos enviando los ahorros de la clase media para el extranjero ¿Es muy difícil una estrategia para el consumo local y que la plática circule en las regiones?

Segundo. Pese a que todos los sectores sufren la crisis, es claro que unos tienen más capacidad para sortearla mientras que otros quedan destinados a la quiebra. En ese riesgo se encuentran los emprendimientos locales, que tienen menos capacidad de ahorro y de pago… Sin embargo, nuevamente la promoción lleva a gran parte de la población a gastar sus ahorros o a endeudarse en las grandes superficies ¿Es muy difícil una estrategia que se enfoque en promocionar la compra a favor de los pequeños emprendimientos?

Tercero. La crisis puede convertirse en un momento para el aprendizaje y el crecimiento como sociedad, esto pasa por un consumo responsable que busque fortalecer las economías familiares y barriales, al tiempo que genere menos desperdicios y basura… Sin embargo, la promoción vuelve y nos lleva a perder de vista lo importante, llevando a la clase media a un cuello de botella, en el que se le exprime lo poco que le queda después de tres meses de confinamiento, so pena de lo que pueda pasar después con una economía mundial seriamente afectada y a expensas de los riesgos de salud, lo cual puede llevar a que todo se frene de nuevo ¿Será muy complejo generar una estrategia, con una promoción de verdad, que estimule en la gente la compra de alimentos que fortalezcan el sistema inmunológico?

Para finalizar, antes del 19 de julio, pensemos hacia dónde vamos a destinar nuestros ahorros y con qué nos endeudaremos.

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