Radiografía de las violencias en cinco municipios del Valle del Cauca

Dos de las 10 ciudades más peligrosas del mundo estuvieron en el foro virtual: Paces en las ciudades ¿Cómo prevenir violencias contra los jóvenes y las mujeres? El encuentro fue organizado por la Comisión Por la Vida

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Por: Observatorio de Realidades Sociales

Publicado el 28 de marzo de 2021

Buenaventura, Cali, Palmira, Yumbo y Jamundí, tienen en común una serie de factores que acentúan las violencias que colocan en riesgo la vida de mujeres y jóvenes, esa es una de las reflexiones que quedan luego del encuentro virtual.

Las voces de las organizaciones sociales, academia, Iglesia e instituciones se escucharon para hacer énfasis en aquellos elementos que día a día hacen que las vidas de mujeres, niñas, niños y jóvenes se pierdan producto de las violencias alimentadas por la ausencia del Estado para garantizar derechos, las desigualdades, el narcotráfico, las disputas territoriales por el microtráfico, la continuación del conflicto armado, el machismo y las barreras para acceder a la justicia.

“un referente terriblemente triste de la violencia contra las mujeres. Cali ocupa el deshonroso primer lugar en feminicidios en el país”

Si bien las formas de las violencias tienen unos rasgos comunes en todos los municipios que estuvieron presentes en el diálogo, Martha Elena Giraldo Mendoza, de la Unión de Ciudadanas de Colombia, expresó como Cali es “un referente terriblemente triste de la violencia contra las mujeres. Cali ocupa el deshonroso primer lugar en feminicidios en el país”, un asunto que requiere especial atención y que para Marcela Hernández, de la Comisión Por la Vida, es necesario visibilizar y “sacar a la discusión pública, encaminado al tema de seguridad”, toda vez que si bien las violencias contra las mujeres se registran en las estadísticas, las instituciones no asumen esta realidad como un problema de seguridad. 

Escuche aquí el Foro Paces En Las Ciudades ¿Cómo prevenir violencias contra los jóvenes y las mujeres?

En relación a las estadísticas, Diego Arias, del proyecto ConPaz del Secretariado Nacional de Pastoral Social, manifestó que una de las dificultades  del enfoque de la violencia desde un asunto de los datos es que se centra “en hechos delictivos y desconoce los contextos en los que se produce”, visión que dificulta trabajar en las condiciones que están implicando una serie de conflictividades en los territorios.

Pero ¿cuáles son las causas? Para Arias, las violencias que se viven en estos cinco municipos del Valle del Cauca, y en general en el país, podrían explicarse por “una condición estructural de exclusión, discriminación y estigmatización”.

“existe una relación entre esos territorios donde más violencia juvenil hay y la carencia que tienen”

Este enfoque coincide con lo que evidencia el padre Arturo Arrieta como director de la Pastoral Social en Palmira, municipio que en el 2020, según datos de las Naciones Unidas, ocupó el octavo puesto dentro de las diez ciudades más peligrosas del mundo. Para el padre Arrieta lo que sucede en Palmira, que se presenta de la misma manera en otros lugares, es que “existe una relación entre esos territorios donde más violencia juvenil hay y la carencia que tienen”.

Ante estas realidades que generan riesgos por la condición de juventud y género en Buenaventura, Cali, Palmira, Yumbo y Jamundí, y con la claridad que las violencias no conocen de límites geográficos, las respuestas a esos desafíos deben ser un esfuerzo colectivo que sumenvoluntades y capacidades ciudadanas para construir la paz, incidiendo en la agenda pública”, dijo Martha Giraldo como una de las apuestas que se deben continuar.

“promover y hacer seguimiento a la implementación de los Acuerdos de Paz”

Otra de las grandes apuestas que se deben seguir consolidando están relacionadas con “promover y hacer seguimiento a la implementación de los Acuerdos de Paz”, dijo Luz Emilse Romero de la Pastoral Social de Palmira, esto entendiendo que en lo firmado entre el Estado colombiano y la exguerrilla de las Farc, se encuentran temas que propenden por la superación no solo del conflicto armado, sino de las causas que originan violencias en el país producto de las históricas inequidades en el campo y la ciudad. Frente a esto, Nirida Diaz, lideresa de Buenaventura dijo que se debe exigir no solo el cumplimiento de lo pactado en La Habana, sino también los  “acuerdos hechos con las comunidades”, como los que surgieron luego del Paro Cívico de Buenaventura, los cuales buscan las garantías para el cumplimiento de derechos.

La interlocución entre actores sociales de los cinco municipios dejó pistas para emprender rutas y agendas comunes que dinamicen iniciativas regionales como respuesta a las crisis que “permitan bajarle a los niveles de conflictividad, de violencia”, dijo Rubén Darío Gómez, director del Observatorio de la Arquidiócesis de Cali.

 

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