¿Cuál es tu Plan?

El plan de desarrollo municipal de Cali, con todo y su creatividad en los títulos para conectar con las ciudadanías, ha de procurar que sus proyecciones movilicen y tengan un impacto significativo en las pequeñas economías, ya que el oxígeno de estas hoy en día requiere también UCI y respiradores.

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Por: Rubén Darío Gómez
Observatorio de Realidades Sociales

Publicado el 04 de junio de 2020

Por ley, cada cuatro años, los gobernantes, sus equipos de trabajo y las ciudadanías participativas deben estructurar un plan de desarrollo local, que exprese sus objetivos, metas, programas e indicadores, de manera que estos le posibiliten un ejercicio de gobierno ajustado a las actuales realidades de la población y, además, como instrumento de seguimiento y evaluación pública.

En ese camino, el plan pasa por extensas reuniones con los más diversos sectores de la población, pero además por la revisión de organismos de control como el Concejo. Sin embargo, siempre quedan dudas sobre si de verdad se contó con la suficiente participación, si fueron acordes las metodologías usadas, si de verdad los funcionarios interpretaron los aportes de las personas, pero, además, si posterior a la aprobación del plan la ciudadanía conoce el documento, lo entiende y se activa para hacer parte de él en doble vía: apoyando su implementación y haciéndole seguimiento para que se cumpla con eficiencia, eficacia y transparencia.

«Nada más hay que darse una vuelta por el centro, donde es posible constatar el aumento de personas durmiendo en calle»

Ocupado en esto último, es oportuno animar y, hasta donde sea posible, bajar la socialización del plan de desarrollo para Cali, en especial lo concerniente a la necesaria revitalización productiva y sostenibilidad económica, toda vez que aún sin terminar del todo con la cuarentena, ya se siente un duro golpe a las economías familiares del sector popular… Nada más hay que darse una vuelta por el centro, donde es posible constatar el aumento de personas durmiendo en calle, además de las protestas de diferentes sectores que van quedando sin empleo y sin sustento, por solo mencionar los más evidentes.

En ese sentido, propongo un simple vistazo, para no atiborrar, a dos derroteros precisos que se expresan en el plan y sobre los que habrá que entrar a trabajar con un horizonte práctico. Por ejemplo, en el Programa de economía solidaria, colaborativa y fondo de oportunidades, el cual va a ser determinante y urgente en este periodo especial pero que debe tener cuidado de no enredarse ni en las tramitologías propias de lo público, ni perderse en los bolsillos rotos de la corrupción. Además, que debe permitir revisar aquella lógica estatal, tan cuestionada por estos días, en la que se piensa que se ayuda a los emprendimientos con nuevos créditos, cuando lo que se termina haciendo es convirtiendo al emprendedor en trabajador a cuotas de los bancos o, igual de peligroso, en víctima de los “gota a gota”.

Efectivamente, como lo dice el plan, se necesita “fomentar y fortalecer las prácticas económicas solidarias y de bien común que realizan las personas, en -la producción, comercialización, finanzas, consumo y acumulación, así como impulsar los emprendimientos, las empresas y organizaciones que actúan bajo esta lógica económica”, pero esto debe hacerse pronto, pues se requiere dar respiro a esa economía que circula en barrios y veredas, que además ha tenido su prueba de fuego al probarse en lo virtual… Viene bien revisar las tiendas virtuales que desde los barrios surgieron, los emprendimientos de conexión domiciliaria y de servicios de alimentos tan útiles en la cuarentena.

Queda la pregunta por ¿cómo la Alcaldía logrará convocar en esta apuesta a sectores privados que ayuden en la dimensión social y solidaria de la economía de los más necesitados, sin que vengan detrás de otra tajada? Esa es la principal duda que no debe inmovilizar una propuesta tan importante para el momento. Con seguridad muchas personas estarán atentas a coadyuvar en ese Fondo de oportunidades y solidario para los emprendimientos populares en consecuencia con el pacto de reactivación económica.

Otra de las apuestas expresadas en el plan está relacionada con el ADN, Área de Desarrollo Naranja, concebido como un piloto territorial, precisamente en la zona bautizada por la institucionalidad como Ciudad Paraíso, pero que sabemos no ha dejado de ser un Calvario… Allí se construirá un espacio para el centro de control integrado tecnológico, apuntando a un Distrito inteligente.

«lo importante es que los propósitos se concreten, cuidando de manera especial de que no se conviertan en elefantes blancos»

El asunto suena bien, sin embargo, con tanta creatividad en los títulos con los que las administraciones bautizan y buscan conectar con las ciudadanías, lo importante es que los propósitos se concreten, cuidando de manera especial de que no se conviertan en elefantes blancos. Si bien la ciudad requiere desarrollar nodos para la articulación y el emprendimiento como lo puede llegar a ser el Parque Pacífico para las comidas tradicionales y la producción artesanal, es muy importante que esas inversiones movilicen y tengan un impacto significativo en las pequeñas economías, toda vez que el oxígeno que nos da la vocación cultural y turística hoy en día requiere también UCI y respiradores… Así que mucho cuidado con esa platica.

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