Enérgicos llamados a la paz

Es urgente la voluntad política y la presencia social de las instituciones del Estado en los territorios azotados hoy día por la enfermedad y la violencia genocida. Solo una presencia consolidada e integral podrá garantizar el anhelo de paz de cientos de comunidades.

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Por: Luis Fernando Henao - Observatorio de Realidades Sociales

Publicado el 23 de julio de 2020

En días pasados, la Organización de las Naciones Unidas hizo un urgente llamado al cese al fuego mundial, con el fin de que esto permita atender la emergencia sanitaria del covid-19, sobre todo en regiones con grandes tensiones armadas como es el caso de Cáucaso entre Armenia y Azerbaiyán. A este clamor se unió la voz del Papa Francisco, resaltando que la paz y la seguridad, en tiempos de pandemia, «son esenciales para prestar la asistencia humanitaria necesaria».

Para Colombia, este llamado se reviste de particular importancia toda vez que, con el aumento acelerado de casos de contagio y de un riesgo de colapso del sistema de salud, se asiste también a una escalada de violencia por parte de los distintos actores armados, que quebranta la tranquilidad de las poblaciones de las zonas rurales y de la Colombia profunda. Frente a esto han sido continuos los reclamos al Gobierno nacional para que este promueva la paz y haga presencia social en los territorios.

«una de las mayores alarmas sobre el país está relacionada con la situación de inseguridad que experimentan en la actualidad los firmantes de la paz»

En el último informe sobre Colombia, el Consejo de Seguridad de la ONU (2020) hace referencia a esta preocupación. El organismo afirma que una de las mayores alarmas sobre el país está relacionada con la situación de inseguridad que experimentan en la actualidad los firmantes de la paz, las comunidades, los liderazgos sociales y las personas defensoras de derechos humanos, escenario que ha persistido incluso durante la pandemia. La ONU no duda en concluir que esta situación se constituye como «la amenaza más grave para la consolidación de paz en Colombia».

Si bien el organismo destaca las operaciones de las autoridades colombianas para esclarecer los delitos y para que estos no queden impunes, reconoce también la insuficiencia de las mismas: «es necesario redoblar esfuerzos». Cabe decir que la violencia en el país ha dejado 220 firmantes de la paz y más de 456 liderazgos sociales asesinados, desde la firma del acuerdo de paz hasta los meses recientes. De ahí que la ONU señale la importancia de los mecanismos de garantías de seguridad creados para la implementación del acuerdo de paz, urgiendo, a su vez, a una mayor voluntad política y al aporte de recursos económicos para que dichos mecanismos sean fortalecidos.

«Consejo de Seguridad llama la atención sobre la necesidad de avanzar en la implementación de la reforma rural»

Consciente de los desafíos que trae consigo la pandemia para el proceso de paz, el Consejo de Seguridad llama la atención sobre la necesidad de avanzar en la implementación de la reforma rural y el acceso de excombatientes a tierras para la ejecución de sus proyectos productivos, las garantías de participación política de las víctimas y el liderazgo social, y la lucha contra las economías ilegales, particularmente las del narcotráfico. El organismo también ha tenido en cuenta las campañas de desprestigio a las que se han visto sometidas las instituciones creadas para el acuerdo de paz. Ante esa situación ratificó su apoyo a las tres instancias del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición.

Sobre este llamado a la paz y a la protección del liderazgo social también ya se habían pronunciado, al principio de este mes de julio, noventa y cuatro senadores del Congreso de los Estados Unidos, quienes solicitaron al secretario de Estado de este país, Mike Pompeo, instar al Gobierno colombiano «a considerar volver a comprometerse a implementar los históricos acuerdos de paz de 2016 y proteger a los defensores de derechos humanos en peligro de extinción de Colombia, cuya vulnerabilidad solo aumentó durante la cuarentena covid-19»

Es importante que el Gobierno nacional escuche los diferentes ecos de paz que llegan desde la comunidad internacional y reconozca la legitimidad de estos llamados de la Santa Sede, la ONU y el Congreso de los Estados Unidos. A esto se une el legítimo clamor de las comunidades y movimientos sociales de las regiones azotadas por el conflicto. En palabras del representante especial del secretario general de la ONU, Carlos Ruiz Massieu, «La presencia consolidada e integral de las instituciones del Estado es la solución a largo plazo para la violencia que azota a las regiones rurales de Colombia».

En suma, el país requiere de un Gobierno comprometido con la paz que traiga tranquilidad a los distintos territorios en Colombia; un solo discurso, una sola paz.

 

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