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Una masacre en la que fueron asesinados cinco jóvenes entre los 14 y 16 años,  hace evidente para la ciudad, la cotidiana violencia que viven los habitantes de este sector ubicado en el oriente de Cali.

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Por: Rubén Darío Gómez - Observatorio de Realidades Sociales

Publicado el 12 de agosto de 2020

La muerte, pero también la pobreza, el hambre, el desempleo, entre otras amarguras, asechan en cada esquina del barrio y la institucionalidad sabe muy bien de todos esos dolores que se cruzan por las calles de Llano Verde, esa urbanización de 4.319 casas construida en un rincón de la comuna 15 para ubicar las víctimas del conflicto y los desplazados por la renovación urbana, como el Plan Jarillón, ejecutado por las diferentes administraciones de la ciudad.

En la noche del martes 11 de agosto, el Observatorio de Realidades Sociales de la Arquidiócesis de Cali  recibió  varios mensajes de angustia y temor provenientes de algunos habitantes preocupados por uno de los hechos más violentos, dolorosos y atroces que han tenido lugar en el barrio.

La gravedad de la situación hizo que el Observatorio se desplazara de manera discreta hasta el barrio para dialogar con cuatro personas de la comunidad y así conocer pormenores de las situaciones que se están viviendo, pues la masacre no es un hecho aislado sino una consecuencia de cosas que vienen sucediendo desde hace varios años.

No es la primera vez que el Observatorio va a Llano Verde, desde el año 2016 ha tenido cercanía con esta comunidad y ha trabajado de la mano del liderazgo social sobre algunos aspectos de su vida,  asunto que ha permitido reconocer dinámicas que se presentan en el lugar.

Esta vez, llevados por el hecho que enluta a la ciudad, se reconocieron algunas situaciones, que van más allá de la masacre de los cinco jóvenes, pero que merecen igual atención si se desea evitar que más vidas se sigan perdiendo en la ciudad.

De lo conversado con algunas personas de la comunidad se resaltan algunos aspectos como los siguientes:

  1. El barrio atraviesa una situación muy difícil desde el mes de marzo; la deteriorada economía ha generado una urgencia por el rebusque en lo que sea necesario y es evidente el aumento de lugares de expendio de droga. A futuro esto es un polvorín por las disputas de las zonas de compra y venta de alucinógenos.
  2. El liderazgo está más desvertebrado y muy poco acompañado, al menos tres divisiones se notan: un sector que busca cercanía con las secretarias de la Alcaldía, otro que desarrolla emprendimientos culturales y recuperación de espacios y otros que se agrupan alrededor de la idea de un plan de vida. Los tres sectores son valiosos, pero recriminan malas prácticas de uno y otro lado. Curiosamente en el sector de donde son las víctimas, les ven con distancia a los tres sectores; hay que entender que las cuadras de donde eran los jóvenes corresponden a los conocidos como del Plan Jarillón, reubicados de varios asentamientos.
  1. Los adolescentes, jóvenes y familias en los últimos meses han recurrido con mayor frecuencia a las salidas hacia los potreros, en una especie de práctica natural en la que algunas personas consumen caña, so pena de advertencias que se venían haciendo respecto a los linderos y zona privada.
  2. Los asesinatos en los cañaduzales cercanos al barrio Llano Verde se remontan a noviembre de 2017, luego de que Isabel Cristina Bonilla, de 34 años de edad, desapareciera en el barrio San Fernando y fuera encontrada dos días después en este sector; por lo menos otros tres homicidios recuerda la comunidad, el más reciente en el mes de marzo en el que es asesinado Cristián Adrián Angulo, de 24 años, quien un día antes vivió un altercado con las autoridades de la zona.
  3. En relación a las víctimas los liderazgos coinciden en que siempre se les veían juntos y con naturalidad caminaban hacia el potrero, de hecho referencian que dos de ellos eran estudiantes activos de bachillerato y los otros hacían parte de la escuela de futbol; a continuación sus nombres y asentamientos de donde fueron reubicados (1) Jair Andrés Cortez 14 años; reubicado de Charco Azul (2) Líder Cárdenas Hurtado, 15 años; reubicado del asentamiento La Paz (3) Yorman Jeanpol Cruz 16 años; reubicado del asentamiento Charco Azul (4) Luis Fernando Montaño 15 años; desplazado (5) Álvaro José Caicedo 15 años, reubicado del asentamiento Las Ligas.
  4. En un video filmado en el momento en el que las familias encuentran los cuerpos, se puede notar que algunos tienen disparos en sus cabezas y otros fueron degollados con arma blanca.
  5. En las conversaciones es evidente que la comunidad se siente ultrajada, con temor y desconfianza de quienes están a cargo de la vigilancia de los cañaduzales y con las autoridades de policía.

«viene bien llamar a no estigmatizar a los jóvenes del oriente y hacer memoria de sus vidas»

Respecto al momento, viene bien llamar a no estigmatizar a los jóvenes del oriente y hacer memoria de sus vidas convocando a la unidad de una ciudad que sí puede ser territorio de paz y vida, pero que además se conduele y rechaza con fuerza el asesinato, la naturalización de violencias y las justificaciones.

Se hace urgente un modelo de intervención articulada en Llano Verde y otros barrios que cada vez más están en rojo por cuenta de varios factores que se profundizan en el marco de la emergencia en salud, las limitaciones de movilidad, el desabastecimiento y el sobre esfuerzo del gobierno local.

Ante los lamentables acontecimientos, la institucionalidad ha sido ágil para hacer presencia en el barrio, una presencia importante que debe mantenerse y expandirse de diversas maneras, que no se limite a lo policial, pues las comunidades que allí habitan merecen otro tipo de tratamiento que permita el desarrollo social y económico, una mirada que reconozca sus acumulados y el capital social para resolver las crisis que los ubica en un lugar para la esperanza.

Si bien los funcionarios de la Alcaldía de Cali están de paso, pues así lo limita su periodo de gobierno, su presencia en los territorios debe ser permanente, haciendo un ejercicio juicioso de escucha para tomar acciones rápidas, eso trascendería esa costumbre en la que llegan a lamentar los hechos y a dar las condolencias.

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