“La única forma de resistir es produciendo comida”: Alex Mestizo

La Minga de la Comida llegó a Cali el pasado 15 de junio para compartir 15 toneladas de alimentos cultivados “netamente en los puntos de liberación”, dice Alex Mestizo, coordinador del Tejido Económico Ambiental de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca –ACIN-.

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Por: Yesid Idrobo
Observatorio de Realidades Sociales

Publicado el 18 de Junio de 2020

El contenedor repleto de solidaridad venida desde las montañas del norte del Cauca, hizo su primera parada en la entrada a la ciudad en el sector de La Viga del corregimiento de Pance, para hacer entrega de ayudas humanitarias a 22 familias del cabildo indígena dxi’j phadena, recientemente desalojadas de la zona.

La actividad que había sido planeada desde hace más de un mes, se puso en marcha el viernes 12 de junio con los primeros rayos de sol naciendo entre los territorios Nasa. En un trabajo interno, los equipos económicos de la ACIN habían convocado días atrás a las familias que viven en 22 de sus territorios ancestrales para que se unieran a la jornada que nombraron “MINGALERIAS LLEGA A LA CIUDAD DE CALI con la “Minga de la Comida”, así lo explicó a través de su página web la Asociación de cabildos Indígenas del Norte del Cauca.

Desde las seis de las mañana del día viernes, las familias debían sacar a orilla de carretera los frutos de sus tierras que paren alimentos gracias a las manos de quienes siembran para compartir. En municipios como Toribió, Jambaló, Miranda, Santander de Quilichao, Corinto, Buenos Aires, se dispusieron rutas para recoger plátano, yuca, naranjas, limones, mandarinas, café, arroz, zapallo, panela, alimentos que tendrían como destino a los comuneros de los cabildos dxi’j phadena, Nasa y Universitario como “Apoyo solidario con nuestras comunidades indígenas que están en Cali, para apoyarlos en esta crisis, en medio de esta pandemia”, dice Alex Mestizo, coordinador del Tejido Económico Ambiental.

No era la primera vez que la “Marcha de la Comida” llegaba a la ciudad. Desde el 2018 han realizado con convicción, el paso firme y camiones llenos de comida, una verdadera movilización de cosechas con las que han llegado al menos cinco veces a Cali y que en otras oportunidades han tenido como destino a personas en el oriente de Cali “en un principio de solidaridad, de reciprocidad, de compartir, no solamente productos sino saberes, conocimientos con otras comunidades”, explica Mestizo para quien esta iniciativa, impulsada desde hace ocho años, busca “darle a conocer al mundo, al país, que nosotros producimos para el buen vivir, para el vivir bien”.

Para Alex Mestizo, la crisis que vive actualmente el país y el mundo por cuenta del coronavirus, es una más de las que a lo largo de la historia han tenido que enfrentar, crisis como las producidas en sus territorios por la mimería, los cultivos de uso ilícito, el narcotráfico, el conflicto armado, entre otras, que los han llevado a identificar que “la única forma de resistir es produciendo comida dentro de las parcelas, siendo autónomos dentro del territorio y de esa manera responder tanto a esta crisis como a muchas más que han pasado y que vendrán”, principio que fortalecen día a día.

El recorrido iniciado el 12 de junio, finalizó el lunes 15 con la entrega de 1.111 bultos llenos no solo de comida sino de una apuesta por otras formas de vivir que entiende el desarrollo en beneficio de todas y todos y en armonía con la naturaleza.

Ese acto invita a pensar en la hermandad y en la posibilidad única de existir si hay vínculo entre el campo y ciudad, porque en esas montañas que se ven de lejos, se define la vida cuando se cultiva y cuando se defiende en relación al cuidado de la casa común.

En los tiempos en los que la pandemia ha mostrado los rostros del hambre, se puede ver en la iniciativa de las comunidades indígenas del norte del Cauca un ruta para resolverla. El camino, indican los hermanos Nasa, es cultivar lo propio, potenciar la sabiduría ancestral que siembra vida, siembra esperanza, esa debería ser la apuesta, como una forma de resistir y de existir y no la importación de más de 12 millones de toneladas de alimentos anuales, que representan alrededor del 30% de lo que consume Colombia.

 

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