Si la Paz tiene amigos, es su hora

Una masacre en Tibú, Norte de Santander y otra en Algeciras, Huila, en las que fueron asesinadas 12 personas, recuerda que Colombia está lejos de que cese la horrible noche, pero también reafirma la necesidad de no detenerse para buscar la Paz.

COMPARTIR:

También te puede interesar

Por: Yesid Idrobo - Observatorio de Realidades Sociales

Publicado el 23 de julio de 2020

Hace cuatro años, en el 2016, el ambiente era distinto. Colombia conmemoraba sus 206 años de Independencia izando, por primera vez en 50 años, la bandera tricolor en medio de un panorama en el que se ondeaba sobre todo la esperanza.

El país acababa de ver que los diálogos de paz entre el Estado y las Farc no tenían marcha atrás, una fotografía en la que el expresidente  Juan Manuel Santos y “Timochenko” se estrechaban sus manos, luego de firmar el histórico Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo, le daba la vuelta al mundo y lo confirmaba por increíble que pareciera.

Hoy, atascados en un lodazal de violencias bajo la promesa de una Paz sí pero no así, Colombia pareciera estar en un callejón sin salida. Por un lado, la aprieta la agudización del conflicto en los territorios históricamente olvidados y sin institucionalidad, en los que crecen como maleza grupos armados que viven del narcotráfico, la minería y del miedo de las comunidades.

“gobierno implementa una extraña política de Paz en la que se niega a dialogar”

Por otro lado, el gobierno implementa una extraña política de Paz en la que se niega a dialogar con los actores armados y le pone trabas a la implementación del Acuerdo de Paz tal y como fue pactado entre el Estado y la exguerrilla de las Farc. Esa ausencia de liderazgo acentúa la polarización de la sociedad alrededor de la Paz, lo que conlleva a una confrontación que impide que se trabaje por ella como un propósito común.

Para terminar de ahogar un escenario de construcción de Paz, en todo el país hay en marcha un plan de exterminio contra quienes trabajan por ella y contra quienes decidieron hacer política sin armas, 456 liderazgos asesinados y 220 firmantes de la Paz, son las dolorosas consecuencias de un país al que le cuesta trabajo ponerse de acuerdo en lo fundamental.

“ese tire y afloje despluma la posibilidad de construir una nación sin violencias”

Y mientras el país debate y se pone de acuerdo sobre una misma idea de Paz, deseable y realizable, ese tire y afloje despluma la posibilidad de construir una nación sin violencias, lo que trae consigo unas consecuencias humanitarias devastadoras en los territorios acorralados por los conflictos.

Ante la escalada sin freno del conflicto y sus nefastas consecuencias, que se incrementa como los contagios del coronavirus, la aspiración a la Paz mucho menos debe detenerse y esa aspiración podría ser el eje de convergencia de quienes siempre han marchado del lado de la solución política al conflicto y ahora de la implementación del Acuerdo de Paz.

La articulación de sociedad civil y sus diversas expresiones tienen ante sí la posibilidad de una gran coalición que fortalezca y territorialice las iniciativas de construcción de Paz, como tabla de salvación que saque del pantano las posibilidades más reales que el país ha tenido para superar los conflictos.

“una clara invitación para que en un principio sea la sociedad civil organizada la vanguardia que posibilite escenarios alternativos a la guerra”

Un país en el que se despedazan las oportunidades de Paz y que pone de manifiesto la ausencia de una política de Estado para ello, es una clara invitación para que en un principio sea la sociedad civil organizada la vanguardia que posibilite escenarios alternativos a la guerra, que la Paz sea la bandera más fuerte de unidad con la riqueza de sus matices, la que defienda y dinamice un clamor sobre la urgencia de continuar las negociaciones con el Eln y el cumplimiento de lo acordado en La Habana.

Un primer llamado de esa sociedad civil que abraza la Paz, debe hacer énfasis en un alto al fuego como ambientación que por un lado genere confianzas entre actores armados y gobierno y por otro, haga un alivio humanitario en los territorios que permita dar un respiro a comunidades fuertemente golpeadas por las escalada de la guerra.

COMPARTIR:

SUSCRÍBETE

Mantente informado de todas las noticias, eventos, publicaciones y artículos del Observatorio de Realidades Sociales de la Arquidiócesis de Cali

También te puede interesar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *