Unidos con Llano Verde

Todo asesinato es una tortura contra el alma humana de la víctima y de su familia. También una tortura y un estigma más contra la población pobre que integra el territorio.

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Por: Monseñor Darío de Jesús Monsalve, arzobispo de Cali

Publicado el 12 de agosto de 2020

¿Y los asesinos? ¿Y los que los organizan como “empresa”’para matar? ¿Y los que dan la orden? ¿Y el estado? ¿Y la sociedad? Son preguntas que invitamos a cada quien a que las respondamos y definamos la responsabilidad.

El “genocidio generacional” que desprecia y desecha la vida de nuestros adolescentes y jóvenes pobres, condenándolos al exterminio,  en lugar de abrirle oportunidades a sus vidas, hiere a Cali con la masacre de cinco adolescentes en el sector de “Llano verde”.

Al menos dos de ellos eran alumnos del colegio que está bajo nuestra responsabilidad institucional de Iglesia Católica. Muy hondo dolor nos causan y muy firme solidaridad les expresamos a las familias golpeadas.

Con el rector del Colegio, licenciado Moises Paz, coordinamos un acto de unidad, de oración y de esperanza el sábado al atardecer.

«Cali y Colombia no pueden dejar que avance este genocidio generacional»

Cali y Colombia no pueden dejar que avance este genocidio generacional urbano, bajo ninguna justificación.

Creemos en nuestros adolescentes y jóvenes, golpeados por la pobreza y reventados en su alegría y sociabilidad por el confinamiento.

Los llamamos a la vigilancia colectiva y a permanecer cercanos a su familia, evitando la ocasión para que los verdugos y asesinos los arrastren a sus guaridas.

Las autoridades y la fuerza pública garanticen el acordonamiento  de zonas residenciales,  impidan la movilidad de personas armadas y de “escuadrones de la muerte” y prohíban, con retenes sorpresivos y permanentes, el porte y tráfico de armas y el reclutamiento delincuencial de menores.

Seguiremos uniendo los esfuerzos de toda la sociedad para sacar de la cotidianidad las armas, las violencias, junto con los odios y las codicias de riqueza y de poderes perversos, que se vuelven cizaña sofocante de la buena y sana convivencia que todos debemos construir.

Dios, que pone el don de la vida y de la dignidad humana inviolables, esté en las conciencias y conductas de todos.

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